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Vía Crucis: El camino de la esperanza

Para todos nosotros, la Cuaresma es un tiempo de ayuno, limosna y oración: actitudes que nos invitan a vaciarnos de nosotros mismos para recibir a Dios. Como afirmó el Papa Francisco en su mensaje de Cuaresma de 2024: «La oración, la limosna y el ayuno no son tres actos separados, sino un solo acto de apertura y desapego». Este desapego consiste en recibir algo nuevo, algo que nos da vida. No es sencillo ni fácil; es el camino de la cruz, un sendero angosto. Pero Jesús mismo nos precede, guiándonos hacia la Resurrección, la vida eterna que Dios nos da al recorrer el camino al Calvario, deteniéndonos en las catorce estaciones del Vía Crucis.

Con estos sentimientos y en comunión con toda la Iglesia, la Fundación Thouret organizó un momento de oración en el Vía Crucis el viernes 20 de marzo, en el jardín de las Hermanas de la Caridad de Santa Juana Antida, con la participación de numerosas religiosas y laicos.

Fue un hermoso momento de comunión y oración, a pesar del clima poco agradable, ya que hacía mucho viento y frío. Sin embargo, nos reconfortaron nuestras oraciones, nuestra fraternidad y, sobre todo, el amor de Jesús Crucificado.

En cada estación, teníamos una intención de oración: por la paz mundial, por todos los que necesitan nuestra ayuda, por cada situación difícil, por los jóvenes, por las mujeres, las madres… y, en particular, no podíamos olvidar las numerosas guerras que han ensangrentado el mundo en Irán, Líbano, Ucrania, Sudán y la República Democrática del Congo. Unimos nuestros sacrificios y oraciones en comunión e imploramos al Padre que conceda la paz en cada lugar y en cada corazón. Lo que respiramos es la convicción de que la oración nos une, nos fortalece y nos da más valor para afrontar cualquier situación.

La Cuaresma es un tiempo que nos guía hacia la esperanza y nos reconoce en ella. Como dijo el Santo Padre, el Papa León XIV: «La Cuaresma se convertirá en un tiempo de conversión, en la medida en que una humanidad ansiosa encuentre una explosión de creatividad, una nueva chispa de esperanza… En este momento, afrontamos grandes riesgos; escuchamos las sinceras súplicas de tantos. Estamos viviendo una especie de Tercera Guerra Mundial. Pero miremos con valentía nuestro mundo, no como un mundo moribundo, sino como un mundo a punto de nacer; no como un final, sino como el comienzo de un nuevo y maravilloso capítulo de la historia. Necesitamos valor para pensar así».

Ofrecemos a Dios nuestras ansiedades, nuestras preocupaciones y nuestros miedos. Pero en Cristo, nos revestimos de la Resurrección y la esperanza. Que Jesucristo, el Eterno Amoroso, nos consuele y nos bendiga a todos.

Sr Quyn Tran