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Un verano de… voluntariado internacional

El verano sigue siendo la época principal para que los voluntarios de la Fundación Thouret partan hacia sus misiones. Clémence C. continúa actualmente su misión en la India, donde nuestras hermanas la acogen desde hace un mes y donde trabaja en la Escuela Nemesia de Bangalore. Simonetta M., que ya ha realizado misiones en Chad y Camerún, regresará a Yamena a principios de agosto. Béatrice R., una nueva voluntaria de Turín, también ha llegado ya a la misión de Ngaoundal (Camerún) para ejercer como partera. En agosto, ocho estudiantes de la Universidad Católica de Milán viajarán a misiones en Argentina, África, Paraguay y la India. Por último, a mediados de julio llegaron a Roma y al Centro Astalli Alexis y Joulia —dos jóvenes voluntarios franceses—, quienes dedican su tiempo y servicio a los usuarios del comedor social. Mientras algunos voluntarios regresaron de su misión hace unos meses, otros —gracias al boca a boca— ¡ya están llamando a la puerta para prestar servicio en 2027! Tengamos presentes en nuestras oraciones el compromiso y la misión que estos voluntarios viven actualmente, para que, junto a nuestras hermanas y en el seno de una cultura diferente, crezcan personal y espiritualmente y encuentren una verdadera plenitud. Esta es la esencia del Centro de Voluntariado de la Fundación Thouret: estar en constante movimiento, al ritmo de nuestras hermanas misioneras y de los diversos voluntarios que se unen a ellas en distintos lugares a lo largo del año. Con el fin de revisar y enriquecer nuestros programas de acogida, formación y acompañamiento de voluntarios internacionales, consideré importante visitar otras organizaciones y congregaciones que ofrecen servicios similares.

Armada con mi bastón de peregrina, visité diversos centros —acompañada, siempre que fue posible, por un miembro del equipo a través de videoconferencia—, entre ellos la Sociedad de Misiones Extranjeras de París, Œuvre d’Orient, las Hermanas de la Asunción, la Congregación del Sagrado Corazón, los Espirítanos… Cada encuentro fue una bendición. Aunque no nos conocíamos de antemano, enseguida nos «reconocimos» mutuamente, impulsados por la misma pasión y el mismo celo: acoger a los jóvenes (y a los que no lo son tanto) en los ámbitos misioneros de nuestras respectivas congregaciones o asociaciones, permitiéndoles compartir su espíritu misionero. Si bien compartíamos objetivos comunes, surgieron numerosas diferencias y matices en cada etapa del proceso: la acogida, la formación, los vínculos con las comunidades locales, la labor misionera sobre el terreno, el acompañamiento y el regreso a casa.

Algunas organizaciones operan de manera muy similar a la nuestra, mientras que otras no… Sin embargo, cada reunión nos ha permitido comparar nuestras prácticas, opciones y decisiones. Estos intercambios nos animan a revisar nuestros métodos y permiten que evolucionen, a fin de ofrecer a los voluntarios un apoyo cada vez más adecuado, fiel a nuestro carisma y adaptado a las realidades de las misiones actuales. Este proceso de reflexión representa un paso más hacia adelante. Nos anima a seguir desarrollando con confianza un espíritu de voluntariado cada vez más fiel a Santa Juana Antida y a las necesidades de las misiones actuales. Que el Espíritu siga inspirando corazones dispuestos a responder a esta llamada al servicio y al encuentro. Gracias por el apoyo que brindan a nuestros voluntarios y hermanas mediante sus oraciones, para que cada uno pueda ser testigo de esperanza allí donde sea enviado.

Hna. Pascale Haratyk