Encuentro del 13-14 de Junio de 2026
Un encuentro de dos días dedicado a una labor misionera incansable, arraigada en la caridad, y al fortalecimiento del trabajo en equipo es una excelente manera de revitalizar a los voluntarios. Para lograr la plena participación de todos y hacer que se sintieran como en casa —o mejor dicho, como en familia—, estructuramos la sesión matutina de modo que propiciara la reflexión sobre el Buen Samaritano. «Impulsados por la compasión y animados por un espíritu inquebrantable, su incansable dedicación transforma los actos cotidianos de servicio en un cambio profundo y duradero para los más necesitados». «Los voluntarios no necesariamente tienen tiempo; simplemente tienen corazón»: una cita de Elizabeth Andrew. «Nos ganamos la vida con lo que recibimos, pero construimos una vida con lo que damos»: frase atribuida a Winston Churchill. «Los voluntarios no solo tienen tiempo, sino que también sienten amor por sus semejantes». Conocer a los voluntarios mientras se preparaban para una misión nos permitió descubrir —y admirar— la profundidad de sus reflexiones y su compromiso; el proceso evolucionó gradualmente desde una interacción meramente transaccional («estoy aquí para ayudar») hacia una relación profunda («estoy aquí para aprender»). Sentarnos entre los voluntarios y compartir con ellos puso de relieve la fortaleza de la entrega silenciosa y la humanidad compartida que impulsan el servicio en todas las culturas. El ambiente en la sala estaba impregnado de una sensación de paz y seguridad; lejos del miedo, estaba animado por una mezcla singular de entusiasmo y profunda espiritualidad. Cuando las personas se reúnen para preparar una misión, aportan algo más que su presencia física: traen consigo sus historias de vida, sus ideas preconcebidas y un deseo ferviente de hacer el bien. Observar estos encuentros revela verdades profundas y silenciosas sobre el espíritu humano y el verdadero sentido del servicio
La fragilidad o la sensibilidad de «abrirse camino en lo desconocido». Incluso antes de subir a un avión o de colocar el primer ladrillo, la preparación emocional y mental es fundamental: prepararse emocionalmente para el servicio misionero es la base para vivir una experiencia significativa. Sentados en círculo, los voluntarios comparten las inquietudes personales que acompañan a sus decisiones. Les preocupa la barrera lingüística, el impacto físico de un nuevo entorno y se preguntan si su presencia será realmente una bendición o una molestia para la comunidad. Mostrar empatía durante este intercambio aleja el miedo, uniendo al grupo para que cada uno se sienta libre de expresarse. El objetivo es establecer una relación estrecha para comprender en profundidad el carisma del servicio de las Hermanas de la Caridad. Las reflexiones de los participantes se centran luego en el servicio de voluntariado a corto plazo a través de la parábola del Buen Samaritano, donde la capacidad de escuchar se convierte en la habilidad más esencial.

Los voluntarios aprenden a dejar que su visión del mundo se moldee y se cuestione durante una reflexión sincera sobre la Palabra de Dios, para luego acercarse a la comunidad de acogida y compartir la alegría y la gratitud sin obstáculos. La preparación no consiste solo en meter en la maleta los objetos necesarios para las actividades, sino en preparar el corazón. Preparad vuestro corazón para las misiones a corto plazo. Las conversaciones abiertas sobre los deseos positivos y la realidad de las diferencias culturales, los momentos de reflexión en silencio y las sesiones informativas en grupo; la razón por la que eligen participar en misiones a corto plazo es que, a pesar de las dificultades o los retos que plantean las diferentes culturas, ya han vivido una experiencia maravillosa. Es más, procesan sus experiencias en tiempo real, lo que permite que la misión se convierta en un camino transformador tanto para el voluntario como para la comunidad de acogida. Lo que aportan: alegría, testimonio, empatía, la voluntad de repetir la experiencia, la expresión del amor hacia los demás… En resumen, se trata de un hermoso encuentro entre la esperanza y la humildad, en el que personas corrientes deciden salir de su zona de confort, unidas por la convicción compartida de poder contribuir a algo más grande que ellas mismas.
Hna Renata Edka
